
Socaire: Tecnología chilena que devuelve el agua al desierto
En el corazón del altiplano de Atacama, a más de 3.500 metros de altura, la comunidad de Socaire enfrenta uno de los desafíos más duros del norte de Chile: cuidar cada litro de agua. En este paisaje extremo, donde la infraestructura es mínima y las condiciones climáticas ponen a prueba cualquier sistema, Octocelio implementó una solución tecnológica que demuestra cómo la innovación puede adaptarse a la ruralidad.
Socaire es una de las más de dos mil comunidades rurales que gestionan agua potable de forma autónoma en Chile. Allí, como en muchos otros territorios, los comités locales deben cumplir con exigencias normativas, responder a la escasez hídrica y operar con recursos limitados. Hasta hace poco, el monitoreo del agua dependía de recorridos manuales y reportes escritos, un trabajo extenuante que dejaba espacio a errores y pérdidas invisibles.
En 2025, Octocelio fue ganador de AntofaEmprende, el programa de innovación social impulsado por Minera Escondida | BHP, que busca promover soluciones sostenibles para los desafíos del norte de Chile. Gracias a este reconocimiento, se financió la implementación de un sistema IoT en la comunidad de Socaire, demostrando que la tecnología desarrollada en Chile puede resolver problemas estructurales de gestión hídrica en territorios rurales y extremos.
El sistema instalado incluye un Gateway SG50 —el cerebro del proyecto—, un macromedidor DN50 para monitorear el caudal de extracción, y 26 medidores domiciliarios inteligentes que permiten lecturas y cortes remotos. Todos los equipos se comunican mediante una red inalámbrica LoRaWAN y funcionan con energía solar, lo que permite operar sin depender de infraestructura digital o eléctrica local.
Desde la plataforma de Octocelio, el comité de agua de Socaire puede visualizar en tiempo real el estado de pozos, tanques y consumos domiciliarios. Cuando los datos muestran comportamientos anómalos —por ejemplo, una caída repentina en la producción o un aumento inusual de consumo—, el sistema emite alertas automáticas que permiten intervenir antes de que el problema afecte el servicio. Lo que antes tomaba días o semanas, hoy se resuelve en minutos.
Los resultados han sido claros: más de 300.000 litros de agua ahorrados cada mes gracias a la detección temprana de fugas, reducción de morosidad del 40 % al 15 % mediante la gestión comercial remota, y cumplimiento automáticode las exigencias de la Ley 20.998, la SISS y la DGA. Todo esto con una operación 100 % autónoma y alimentada por energía solar.
El impacto no es solo técnico. Los operadores locales recibieron capacitación directa del equipo de Octocelio para manejar el sistema y realizar mantenimiento preventivo. "Pasamos de anotar lecturas a mano a tener toda la información en el celular. Ahora sabemos en tiempo real cuánta agua estamos usando", cuenta uno de los encargados del APR de Socaire.
La instalación también consideró las condiciones extremas del altiplano: los medidores fueron protegidos con fundas especiales contra heladas, y se implementó un protocolo de revisión trimestral para garantizar su durabilidad. Además, los usuarios pueden consultar sus consumos históricos y recibir mensajes de aviso o recordatorio de pago a través de undd asistente virtual por WhatsApp, fortaleciendo la transparencia y la confianza entre la comunidad y la administración del agua.

El proyecto de Socaire marca un precedente para la región de Antofagasta: demuestra que la innovación local, apoyada por alianzas público-privadas, puede generar impacto ambiental, social y operativo real. La colaboración entredd Octocelio y Minera Escondidadd en el marco dedd AntofaEmprendedd se consolida como un modelo replicable para otras comunidades rurales del país, combinando sostenibilidad, tecnología y participación comunitaria.
Socaire es, hoy, un punto de inflexión: una comunidad que transformó la escasez en oportunidad. En un lugar donde el agua es vida, la tecnología de Octocelio demuestra que el conocimiento y la colaboración pueden devolverle flujo al futuro.
"La tecnología más avanzada es la que logra que el agua siga fluyendo", resume el equipo de Octocelio. Y en Socaire, esa frase ya es una realidad.